Según la Organización Mundial de la Salud, en 2024 se estimaba que 1.400 millones de adultos de entre 30 y 79 años tenían hipertensión en todo el mundo, lo que representa el 33% de esa franja de edad. En España, la prevalencia se sitúa en torno al 43% de la población adulta, y casi la mitad de los afectados desconoce que lo es. La hipertensión no controlada es el principal factor de riesgo de infarto, ictus e insuficiencia renal.
Su tratamiento requiere siempre supervisión médica, pero ciertos hábitos complementarios, entre ellos el consumo regular de determinadas infusiones, pueden contribuir a mantener cifras más estables. En este post explico cuáles tienen respaldo científico, cómo prepararlas correctamente y cuáles deben evitar quienes tienen la tensión alta.
Aviso médico: Las infusiones son un complemento a los hábitos de vida saludables y al tratamiento prescrito, no un sustituto de la medicación. Si tienes hipertensión diagnosticada o sigues tratamiento farmacológico, consulta con tu médico antes de incorporar cualquier nueva infusión a tu dieta.
Índice de contenido
¿Qué se considera hipertensión o presión arterial alta?
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias al circular. Se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) y se expresa siempre en dos valores: la presión sistólica, que corresponde al momento en que el corazón se contrae y bombea sangre, y la presión diastólica, que refleja la presión entre latidos, cuando el corazón está en reposo. Ambos valores importan: es posible tener la sistólica elevada con la diastólica normal, o tener las dos alteradas simultáneamente, y las implicaciones clínicas de cada patrón son distintas.
La OMS define la hipertensión como una presión arterial igual o superior a 140/90 mm Hg, medida en dos ocasiones distintas y en días diferentes. Este requisito de doble medición existe porque la presión arterial fluctúa de forma natural a lo largo del día: sube con el estrés, el ejercicio o el café, y baja durante el sueño. Una sola lectura elevada no es diagnóstico suficiente.
La clasificación clínica estándar, basada en las guías de la Sociedad Europea de Cardiología y de la Sociedad Europea de Hipertensión (ESC/ESH), es la siguiente:
| Categoría | Sistólica (mm Hg) | Diastólica (mm Hg) |
|---|---|---|
| Normal | < 120 | < 80 |
| Normal-alta | 120–129 | < 80 |
| Hipertensión estadio 1 | 130–139 | 80–89 |
| Hipertensión estadio 2 | ≥ 140 | ≥ 90 |
| Crisis hipertensiva | ≥ 180 | ≥ 120 |
Fuente: Williams B et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. European Heart Journal. 2018;39(33):3021–3104. DOI: 10.1093/eurheartj/ehy339
La categoría normal-alta (también llamada prehipertensión) no requiere medicación de forma generalizada, pero sí señala el momento en que los cambios de hábito tienen mayor impacto preventivo. Es precisamente en este estadio donde las modificaciones en la dieta, el ejercicio y el consumo de determinadas infusiones pueden marcar una diferencia real antes de que la presión escale.
A partir del estadio 1, las guías recomiendan intervención activa sobre el estilo de vida. A partir del estadio 2, habitualmente también tratamiento farmacológico. Y una crisis hipertensiva (≥ 180/120 mm Hg), especialmente si cursa con síntomas como dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor torácico o dificultad para respirar, requiere atención médica urgente: en ese contexto ninguna infusión ni remedio casero es una respuesta adecuada.
Un dato relevante de la OMS que conviene tener presente: el 44% de los hipertensos desconoce que lo es, y solo el 23% tiene la afección correctamente controlada. La hipertensión no da síntomas en la mayoría de los casos; la única forma de detectarla es medir la presión arterial de forma periódica.

¿Cómo bajar la tensión arterial alta?
Reducir la tensión alta es fundamental para mantener una buena salud cardiovascular y prevenir futuras complicaciones graves. Te mostramos una serie de recomendaciones que puedes seguir para reducir tu presión arterial:
- Reducir la ingesta de sal en las comidas.
- Seguir una dieta equilibrada.
- Realizar ejercicio de forma regular y evita el sedentarismo.
- Evita y limita el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y tabaco.
- Mantén una buena hidratación.
- Gestiona el estrés mediante técnicas de relajación.
- Consume tés, infusiones y hierbas que te ayuden a bajar la tensión.
En este artículo, hemos recopilado las mejores infusiones para bajar la tensión para que sepas cómo cuidarte mejor.
Las mejores infusiones para la tensión alta
Las infusiones con efecto beneficioso sobre la presión arterial actúan principalmente mediante tres mecanismos: efecto diurético (reducen el volumen de líquido en circulación), efecto vasodilatador (relajan las paredes de los vasos sanguíneos) o acción antioxidante sobre el endotelio vascular. No todas cuentan con el mismo nivel de evidencia clínica.
La tabla siguiente indica, para cada una, el mecanismo principal, el beneficio documentado, la preparación recomendada y el nivel de evidencia disponible en humanos.
| Infusión | Mecanismo principal | Beneficio sobre la tensión | Preparación | Evidencia |
|---|---|---|---|---|
| Té verde ✦ | Antioxidante vascular (catequinas EGCG, óxido nítrico) | Reduce presión sistólica y diastólica de forma significativa. Mayor efecto en personas con presión ya elevada. | Agua a 70-80 °C, reposo 2-3 min. 1-2 tazas/día. | Alta ¹ |
| Hojas de olivo | Vasodilatador y antioxidante (oleuropeína) | Reducción documentada de presión sistólica (−3,95 mm Hg) y diastólica. También mejora el perfil lipídico. | Agua a 85-90 °C sobre hojas secas, reposo 10 min. | Alta ² |
| Cola de caballo | Diurético y antioxidante (silicio, flavonoides) | Favorece la eliminación de líquidos y puede contribuir a reducir la presión arterial. | Agua hirviendo, una cucharada, reposo 10 min. Máx. 3 tazas/día. | Moderada |
| Diente de león | Diurético natural (taraxacina, flavonoides) | Reduce el volumen circulante al favorecer la eliminación de líquidos. | Agua hirviendo sobre hojas o raíz, reposo 10 min. | Moderada |
| Valeriana | Sedante del sistema nervioso (valepotriatos) | Puede reducir la presión en hipertensión relacionada con el estrés. No combinar con sedantes. | Agua hirviendo sobre raíz, reposo 10 min. Máx. 2 tazas/día. | Moderada |
| Manzanilla ✦ | Relajante y vasodilatador leve (apigenol, flavonoides) | Reduce la tensión nerviosa y favorece una ligera vasodilatación. No eleva la presión arterial. | Agua a 90 °C sobre flores, reposo 5 min. | Moderada |
| Jengibre y limón ✦ | Antiinflamatorio y vasodilatador leve (gingeroles, vitamina C) | El jengibre puede contribuir a reducir la inflamación vascular. Efecto hipotensor leve y no uniforme entre estudios. Precaución en hipertensos con medicación anticoagulante. | Agua a 90-95 °C sobre jengibre fresco o seco, reposo 7-10 min. | Moderada |
| Frutos rojos ✦ | Antioxidante vascular (antocianinas, polifenoles) | Las antocianinas de los frutos rojos mejoran la función endotelial y pueden contribuir a reducir la presión sistólica con consumo habitual. | Agua a 90-95 °C, reposo 5-7 min. | Moderada |
| Menta fresca ✦ | Relajante muscular leve (mentol, flavonoides) | Efecto relajante sobre la musculatura lisa vascular. Puede contribuir a una ligera vasodilatación. Sin evidencia clínica directa para hipertensión. | Agua a 90 °C sobre hojas frescas, reposo 5 min. | Tradicional |
| Boldo | Diurético y vasodilatador leve (boldina) | Efecto hipotensor moderado. Contraindicado en embarazo, lactancia y problemas biliares. Puede potenciar hipotensores. | Agua a 85-90 °C, reposo 8-10 min. Máx. 2 tazas/día. | Moderada |
| Lavanda | Sedante y vasodilatador leve (linalol, aceites esenciales) | Reduce la tensión nerviosa y puede favorecer una bajada leve de la presión diastólica. | Agua a 90 °C, una cucharadita de flores, reposo 5 min. | Moderada |
| Romero | Antioxidante vascular (flavonoides, ácido rosmarínico) | Protege el endotelio arterial en dosis bajas. Evitar consumo diario intensivo en hipertensos. | Agua hirviendo sobre hojas, reposo 5-7 min. Uso ocasional. | Tradicional |
✦ Las infusiones marcadas con este símbolo forman parte de la selección de Cafés El Criollo.
Si quieres incorporar alguna de estas infusiones a tu rutina, en Cafés El Criollo encontrarás la siguiente selección:
-
Jengibre y limón7,00€
-
Manzanilla Digest BIO7,00€
-
Frutos Rojos7,00€
¿El boldo sube o baja la tensión?
El boldo (Peumus boldus) genera confusión frecuente: aparece tanto en listas de infusiones que suben la tensión como en las que la bajan. La evidencia disponible apunta a que tiene un efecto hipotensor moderado, no hipertensor. Su principio activo principal, la boldina, tiene propiedades relajantes sobre el músculo liso vascular que favorecen la vasodilatación, y un efecto diurético leve que reduce el volumen circulante.
Sin embargo, la evidencia clínica en humanos es limitada: los estudios disponibles son principalmente en modelos animales o in vitro. La EMA no avala indicaciones para la hipertensión por ausencia de ensayos clínicos suficientes en este contexto.
Además, el boldo tiene contraindicaciones importantes: obstrucción de vías biliares, hepatopatías, embarazo y lactancia. En personas con medicación hipotensora, puede potenciar el efecto de los fármacos y provocar una bajada excesiva de la presión. No debe tomarse de forma prolongada ni a dosis elevadas sin supervisión.
¿Y la manzanila?
La manzanilla (Matricaria chamomilla) no tiene un efecto vasodilatador potente ni diurético significativo, pero sus flavonoides (principalmente el apigenol) tienen propiedades relajantes sobre el sistema nervioso que pueden contribuir a reducir la presión en personas cuya hipertensión está relacionada con el estrés o la ansiedad. Su acción es indirecta y leve.
Lo que sí está documentado es que la manzanilla no eleva la presión arterial en condiciones normales de consumo. En personas con hipertensión controlada sin medicación que interfiera, es generalmente bien tolerada. Con fármacos hipotensores, como ocurre con otras plantas vasodilatadoras, conviene consultarlo por el posible efecto aditivo.
El Té verde y la hipertensión
El té verde (Camellia sinensis) es la infusión con mayor respaldo científico en este contexto. Un metaanálisis de 24 ensayos clínicos aleatorizados publicado en Medicine (Xu et al., 2020) con 1.697 participantes concluyó que su consumo redujo de forma estadísticamente significativa la presión sistólica (−1,17 mm Hg; p = 0,02) y diastólica (−1,24 mm Hg; p = 0,004).
El mecanismo principal son las catequinas, especialmente la epigalocatequina galato (EGCG), que aumentan la producción de óxido nítrico endotelial, favorecen la vasodilatación y reducen la inflamación vascular.
El efecto es mayor en personas con presión ya elevada o con factores de riesgo cardiovascular. En dosis moderadas (1 o 2 tazas al día a 70-80 °C) es generalmente bien tolerado por la mayoría de los hipertensos.
En consumo elevado, su contenido en cafeína puede elevar la presión de forma transitoria. Quienes siguen tratamiento farmacológico deben consultarlo con su médico.
¿Qué infusiones actúan con mayor rapidez sobre la tensión?
La pregunta sobre qué infusión baja la tensión «inmediatamente» o «en minutos» es la más frecuente en torno a este tema y merece una respuesta directa y clínicamente honesta.
Ninguna infusión produce un efecto hipotensor en el plazo de minutos con la eficacia y predictibilidad de un fármaco. Los compuestos activos de las plantas —polifenoles, flavonoides, alcaloides— necesitan tiempo de absorción, metabolización y acumulación en plasma para producir un efecto medible sobre las cifras tensionales. El consumo habitual durante semanas es lo que genera el beneficio, no la taza puntual.
Lo que sí puede ocurrir en un plazo de 30-60 minutos es una respuesta de relajación del sistema nervioso autónomo inducida por plantas sedantes como la valeriana, la manzanilla o la lavanda. Esto puede traducirse en una bajada leve de la presión sistólica en personas cuya hipertensión tiene un componente significativo de estrés agudo. Pero no es un efecto farmacológico sobre la presión arterial: es una respuesta de relajación.
Si la presión sube de forma brusca y hay síntomas acompañantes, la indicación de la OMS y de las guías clínicas europeas es acudir a urgencias médicas.

¿Qué tés e infusiones no puede tomar un hipertenso?
No todos los tés e infusiones son seguros para personas con la tensión alta. Los que hay que limitar o evitar:
- Regaliz (Glycyrrhiza glabra). Es el único elemento de esta lista con un mecanismo hipertensor bien establecido y documentado. Su compuesto activo, la glicirricina, inhibe la enzima 11β-HSD2, que normalmente inactiva el cortisol en los tejidos renales. Al inhibirla, el cortisol actúa sobre los receptores de mineralocorticoides provocando retención de sodio, pérdida de potasio e incremento de la presión arterial. La EFSA ha advertido explícitamente sobre su consumo en personas con hipertensión, enfermedad cardiovascular o renal. Debe evitarse por completo.
- Yerba mate. Contiene entre 65 y 130 mg de cafeína por taza preparada en cimarrón, una concentración similar o superior a la de un espresso. Además de cafeína, contiene teobromina y teofilina con efectos estimulantes sobre el sistema cardiovascular. Puede interactuar con betabloqueantes, reduciendo su efectividad. Los hipertensos medicados deben evitarla o limitarla significativamente.
- Té negro y té matcha en dosis altas. El té negro tiene mayor concentración de cafeína que el verde. El matcha, al procesarse en polvo con toda la hoja, también concentra más cafeína. En consumo elevado, el efecto vasoconstrictor de la cafeína puede elevar la presión de forma transitoria. En dosis moderadas y ocasionales generalmente no suponen un problema para la mayoría de los hipertensos, pero en consumo diario intensivo conviene moderarlos.
- Romero en dosis elevadas. Tiene efecto estimulante circulatorio que en personas con la tensión ya elevada puede ser contraproducente. En dosis bajas y consumo ocasional no supone problema habitualmente, pero no debe usarse de forma sistemática como infusión diaria en hipertensos.
Una nota final sobre qué tiene sentido beber
Las infusiones no son una solución farmacológica, pero sí son parte de un patrón de hábitos (junto con la reducción del sodio, el ejercicio regular, el control del estrés y una hidratación adecuada) que en conjunto tiene un impacto documentado sobre la presión arterial a largo plazo.
La diferencia entre una infusión con respaldo clínico y una sin él importa, especialmente en un contexto de salud donde la información circula con poca precisión.
Si quieres explorar qué opciones hay disponibles, en nuestra sección de tés e infusiones encontrarás una selección con ficha de composición y perfil de uso.
Preguntas frecuentes sobre las infusiones y la tensión
El té verde y la infusión de hojas de olivo son las que cuentan con mayor respaldo en ensayos clínicos controlados. Un metaanálisis de 24 ensayos con 1.697 participantes (Xu et al., 2020) demostró que el té verde redujo significativamente la presión sistólica y diastólica.
Un ensayo doble ciego (Lockyer et al., 2017) mostró reducciones de hasta 4 mm Hg en presión sistólica con extracto de hoja de olivo en hombres prehipertensos. El efecto en ambos casos es modesto y complementario, no sustitutivo del tratamiento farmacológico.
Sí, el regaliz es uno de los pocos remedios naturales con un efecto hipertensor documentado y bien establecido. Su compuesto activo, la glicirricina, inhibe una enzima renal que provoca retención de sodio y pérdida de potasio, elevando la presión arterial.
La EFSA ha advertido explícitamente sobre su consumo en personas con hipertensión. Las personas con tensión alta deben evitar la infusión de regaliz.
No, las guías de la OMS y de la Sociedad Europea de Cardiología son explícitas: la hipertensión estadio 2 requiere tratamiento farmacológico además de cambios en el estilo de vida.
Las infusiones son intervenciones complementarias con efectos modestos que pueden contribuir dentro de un patrón de hábitos saludables, pero no tienen la capacidad de reemplazar a los fármacos hipotensores. Suspender la medicación por iniciativa propia conlleva riesgo real de complicaciones cardiovasculares graves.
Algunas pueden interactuar con los fármacos hipotensores. El boldo, la valeriana y el diente de león, por su efecto diurético o vasodilatador, pueden potenciar el efecto de ciertos medicamentos y provocar hipotensión. El regaliz puede reducir la efectividad de los hipotensores. La yerba mate puede interferir con los betabloqueantes. Siempre hay que informar al médico de las infusiones que se consumen de forma regular.






