La manzanilla es una de las plantas medicinales más estudiadas del mundo. Pertenece a la familia de las asteráceas y se conoce científicamente como Matricaria chamomilla. Su uso como remedio casero se remonta a siglos atrás en Europa y Asia, y la ciencia moderna ha confirmado que muchos de sus efectos tienen una base farmacológica real, no solo una tradición oral.
A continuación, repasamos los principales beneficios de la manzanilla para la salud, los compuestos que los explican, cómo prepararla correctamente y las situaciones en las que conviene tener precaución con su consumo.
Índice de contenido
Por qué funciona: los compuestos activos de la manzanilla
Los efectos de la manzanilla no son aleatorios. La planta concentra en sus flores varios compuestos bioactivos que actúan sobre distintos sistemas del organismo. Conocerlos ayuda a entender por qué esta infusión tiene los efectos que tiene:
- Apigenina. Es el flavonoide más relevante de la manzanilla. Se une a los receptores GABA del sistema nervioso central, los mismos implicados en la regulación de la calma, el sueño y la ansiedad. Es el principal responsable del efecto sedante suave de la planta.
- α-Bisabolol. Es el componente mayoritario del aceite esencial de las flores. Tiene propiedades antiinflamatorias, antiespasmódicas, antiulcerosas y cicatrizantes, tanto en uso interno como externo.
- Flavonoides. Además de la apigenina, la manzanilla contiene otros flavonoides con efectos antiinflamatorios y antioxidantes que actúan de forma complementaria.
- Cumarinas. Compuestos con actividad anticoagulante leve. Explican algunas de sus interacciones con medicamentos que conviene conocer.
- Aceite esencial. Con efecto antiespasmódico y carminativo sobre el tracto digestivo, reduce los espasmos musculares del intestino y favorece la expulsión de gases.
Beneficios de la manzanilla para la salud
Mejora la digestión
La manzanilla tiene propiedades antiespasmódicas: relaja la musculatura lisa del tracto digestivo y reduce los espasmos. Por eso alivia la sensación de pesadez después de comidas copiosas, la dispepsia (digestión lenta o difícil) y los retortijones de origen nervioso o funcional. Su efecto carminativo favorece también el movimiento intestinal, lo que facilita la expulsión de gases y reduce la distensión abdominal. Es la razón por la que se recomienda especialmente después de las comidas principales.
Favorece el sueño
La apigenina actúa sobre los receptores GABA del cerebro, los mismos que regulan la excitabilidad neuronal y sobre los que actúan muchos fármacos para el sueño, aunque con una intensidad mucho menor y sin generar dependencia. Varios ensayos clínicos han demostrado que el extracto de manzanilla estandarizado reduce el tiempo hasta dormirse y mejora la calidad del sueño, especialmente en personas mayores y en quienes tienen el sueño alterado por el estrés. Una taza caliente unos 30 minutos antes de acostarse puede ser un apoyo real en el contexto de una buena rutina de higiene del sueño, aunque no sustituye al tratamiento médico si el insomnio es persistente o crónico.
Reduce la ansiedad y el estrés
El mismo mecanismo por el que la manzanilla favorece el sueño actúa también sobre la ansiedad cotidiana. La apigenina produce una inhibición suave del sistema nervioso central que reduce la sensación de tensión acumulada. Esto es especialmente útil cuando las molestias digestivas tienen un componente nervioso, como el “nudo en el estómago” antes de una situación estresante o la irritabilidad intestinal funcional. No se trata de un efecto equiparable al de un ansiolítico clínico, pero sí puede acompañar estrategias de manejo del estrés de forma segura y sin riesgo de dependencia.
Alivia los gases y la hinchazón abdominal
El efecto carminativo de la manzanilla facilita la expulsión de gases intestinales y reduce la distensión abdominal. Es útil tanto en episodios puntuales de flatulencia como en personas con tendencia a la hinchazón frecuente. La planta también estimula ligeramente la producción de bilis por parte de la vesícula, lo que mejora la digestión de las grasas y alivia la sensación de malestar después de comidas muy ricas en ellas.
Si la hinchazón aparece junto con tensión arterial elevada, puede interesarte leer sobre las infusiones más útiles para bajar la tensión, donde la manzanilla también tiene un lugar.
Protege la mucosa gástrica
El α-bisabolol, componente mayoritario del aceite esencial de la manzanilla, tiene un efecto antiulceroso documentado. Reduce la inflamación de la mucosa del tracto digestivo y la protege frente a agresiones externas, como el exceso de ácido o los fármacos antiinflamatorios. Por eso la manzanilla se ha empleado históricamente en casos de gastritis leve, acidez recurrente y úlceras gástricas, siempre como complemento y nunca como sustituto del tratamiento médico indicado.
Ayuda a controlar el azúcar en sangre
Varios estudios han observado que el consumo regular de infusión de manzanilla, tres tazas diarias durante ocho semanas, puede reducir los niveles de glucosa e insulina en sangre y mejorar algunos marcadores del perfil lipídico, como el colesterol. Los flavonoides de la planta parecen actuar sobre el metabolismo glucídico. Esta propiedad puede ser de interés en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2, aunque siempre bajo supervisión médica y sin sustituir el tratamiento prescrito por el especialista.
Propiedades antiinflamatorias y antibacterianas
Los flavonoides de la manzanilla inhiben vías inflamatorias del organismo, con efectos tanto a nivel digestivo como articular. En uso externo, el aceite esencial de la flor se aplica tradicionalmente sobre irritaciones cutáneas, eccemas y heridas superficiales, gracias a su acción antiséptica y cicatrizante. Se ha observado también que inhibe el crecimiento de ciertas bacterias, como estafilococos y estreptococos, lo que explica su uso como gárgaras para aliviar dolores de garganta o irritaciones bucales.
Cómo preparar la manzanilla y en qué cantidad
La forma más habitual de consumir manzanilla es en infusión. Para aprovechar bien sus principios activos, calienta el agua hasta unos 90-95 °C, sin que llegue a ebullición completa: el exceso de temperatura puede degradar parte de los compuestos volátiles responsables de sus efectos. Añade una bolsita o una cucharadita de flores secas, tapa el recipiente y deja reposar entre 5 y 10 minutos antes de retirar la bolsita.
La cantidad recomendada es de 2 a 3 tazas al día. Para la digestión, lo más habitual es tomarla justo después de las comidas principales. Para el sueño, conviene tomarla unos 30 minutos antes de acostarse. No se recomienda superar las 3 tazas diarias de manera continuada sin consultar con un profesional, especialmente si hay medicación de base.
Contraindicaciones y precauciones
La manzanilla es segura para la mayoría de los adultos sanos cuando se consume en cantidades moderadas, pero hay situaciones en las que conviene tener precaución o evitarla directamente:
| Situación | Por qué importa |
|---|---|
| Alergia a asteráceas (ambrosía, crisantemos, caléndula) | Riesgo de reacción alérgica cruzada, incluso grave |
| Tratamiento con anticoagulantes (warfarina, acenocumarol) | Las cumarinas de la manzanilla pueden potenciar el efecto anticoagulante y aumentar el riesgo de sangrado |
| Sedantes, ansiolíticos o hipnóticos | Puede potenciar el efecto sedante del fármaco |
| Embarazo | Se recomienda precaución, especialmente con extractos concentrados o aceites esenciales; consultar con el médico antes de consumirla habitualmente |
| Bebés menores de 6 meses | No se recomienda su administración oral sin indicación pediátrica expresa |
Ante cualquier duda, lo más prudente es consultar con un médico o farmacéutico, especialmente si existe alguna condición de salud o tratamiento farmacológico en curso.
Si te interesa comparar la manzanilla con otras infusiones con beneficios similares, puedes leer también sobre los beneficios de la manzanilla con anís, una combinación especialmente útil para las molestias digestivas.






