Aunque existen multitud de variedades de café, las más populares son el café arábica o arábigo, y el café robusta. El café arábica, que representa casi el 80% de la producción mundial, tiene un sabor suave y agradable al paladar.
En cambio, el café robusta presenta una mayor concentración de cafeína que el anterior. Su sabor es fuerte y amargo, con un olor menos perfumado y una textura áspera que recuerda a los frutos secos y la madera.
Mientras que el café robusta se utiliza para blends (mezclas), el café arábica se prefiere en cafés más gourmets.